lunes, 14 de octubre de 2013

el pacto

Mi vecino mató un zorro. Lo encontró en la habitación con su mujer, haciendo con gusto lo que solo hacía con el por obligación.
La ira que vacía, revuelve, y convierte en fuego las tripas. La impotencia que atraviesa el cuerpo, desde la corona hasta la raíz. La habitación del falso fantasma. Humillado por un animal.
Lo ahogó en el tanque de agua con los ojos vacíos y una fuerza desmedida. Y con esto rompió el pacto que mantenía el pueblo en pie.
La mañana siguiente fue gris. Y los falsos fantasmas entendieron que ese seria su nuevo hogar. Para la noche no quedaba nada, excepto el gris del falso fantasma.

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